Trompa de Eustaquio
La Trompa de Eustaquio es un conducto que conecta la rinofaringe (transición entre la nariz y la garganta) con el oído medio, que es la cavidad que está por detrás del tímpano. Su función es ecualizar la presión del oído medio con la del exterior, además de proteger al oído medio de infecciones y drenar sus secreciones hacia la garganta. La trompa de Eustaquio se abre cuando tragamos y cuando bostezamos. Cuando se obstruye y no funciona bien, se habla de una disfunción tubaria.
Síntomas de la disfunción tubaria
- Sensación de oídos tapados
- Crujidos, clics o ruido de burbujas reventando
- Dolor de oídos, pudiendo llegar a una otitis media aguda
- Tinnitus (zumbido de oídos)
- Mareos
Estos síntomas pueden empeorar al exponerse a cambios de altitud: volar en avión, subir en ascensor, manejar hacia zonas elevadas (montañas) y bucear.
Causas de disfunción tubaria
Cuando la trompa de Eustaquio se inflama y se obstruye con secreciones, funciona mal y genera problemas. Esto puede ocurrir como consecuencia de los resfríos, una gripe, cuadros alérgicos y sinusitis.
Condiciones de riesgo
- Niños: La trompa de Eustaquio es más corta e inmadura en lactantes y pre-escolares, por lo que están más expuestos a la disfunción tubaria y a sufrir otitis media recurrentes.
- Fumadores: El tabaco altera el mecanismo normal de limpieza de la mucosa respiratoria (transporte mucociliar), lo que favorece la acumulación de secreciones.
- Pacientes fisurados: La fisura de paladar altera la función de los músculos que abren las trompas de Eustaquio, por lo que estos pacientes sufren de disfunción tubaria crónica y problemas del oído medio.
Diagnóstico
El diagnóstico de una disfunción tubaria es principalmente clínico, basado en los síntomas y un examen detallado de oídos, nariz y garganta. Son útiles los exámenes audiológicos para confirmar el problema: la audiometría e impedanciometría con prueba de función tubaria. En algunos casos puede ser útil un TAC de cavidades perinasales para evaluar alguna condición nasal (sinusitis, desviación del tabique nasal) que esté empeorando esta condición.
Tratamiento
Algunas acciones, como bostezar o tragar la saliva, pueden abrir la trompa de Eustaquio y aliviar las molestias del oído. La maniobra de Valsalva (soplar con la boca cerrada y la nariz tapada) puede insuflar aire a por la Trompa de Eustaquio y aliviar la sensación de oído tapado, aunque en ocasiones puede provocar dolor.
Si la disfunción tubaria es persistente y no se alivia con estas estrategias, se pueden indicar tratamientos más específicos:
- Medicamentos: Antialérgicos, descongestionantes, inhaladores nasales de corticoides o incluso corticoides orales (como prednisona) por un corto plazo
- Insuflación del oído medio: Existen dispositivos que permiten introducir aire dentro del oído medio, a través de la nariz y la Trompa de Eustaquio. Estos instrumentos pueden ser electrónicos (Earpopper®) o bien mecánicos con globos (Otovent®).
- Punción timpánica: Se puede realizar una incisión en el tímpano, bajo microscopio, para aspirar la secreción acumulada, ventilar el oído medio y ecualizar su presión. Este procedimiento se puede hacer bajo anestesia local (adultos) o anestesia general (niños). Para mantener esta circulación de aire a través de la membrana timpánica, se pueden instalar tubos de ventilación (conocidas como colleras), que permanecen en el tímpano, en promedio, durante un año.
- Dilatación tubaria: Esta novedosa técnica permite introducir un balón por vía endoscópica nasal a través del orificio de la trompa de Eustaquio. Al inflarlo, el balón permite permeabilizar la trompa y hacerla funcionar correctamente. Este procedimiento se realiza en pabellón, bajo anestesia general.