El Cerumen

El cerumen es una secreción natural del oído, que protege, limpia y lubrica la piel del conducto auditivo. Se produce en glándulas ceruminosas y adiposas en la parte exterior del oído. Esta secreción es ligeramente ácida (pH 6,1) y está compuesta principalmente de piel descamada, además de ácidos grasos y colesterol. El cerumen es lentamente expulsado hacia el exterior, ayudando a limpiar el conducto al remover la queratina (restos de piel) y partículas que pudieran haber entrado al oído. También protege al oído de infecciones, al inhibir el crecimiento de bacterias y hongos.

 

Por eso, hay que dejar que el cerumen salga espontáneamente del oído, no es necesario limpiarlo. En particular, no se recomendable el uso de los cotonitos, ya que éstos pueden:

  • Irritar la piel del conducto, provocando infecciones
  • Empujar el cerumen hacia lo profundo del oído, quedando impactado y provocando dolor y/o disminución auditiva
  • Provocar lesiones como heridas y moretones en la piel del conducto, o incluso perforaciones del tímpano

 

En un pequeño grupo de la población, este mecanismo espontáneo de limpieza no funciona bien, por lo que tienen a acumular cerumen que les puede obstruir los oídos y afectar su audición. En esos casos, el médico otorrinolaringólogo puede realizar limpiezas bajo microscopio para extraer el cerumen en forma segura y sin molestias.

 

Tampoco es conveniente que entre agua, champú o jabón en los conductos auditivos. El cerumen se encarga de limpiar y mantener una humedad adecuada en los oídos.