Patología de amígdalas y adenoides.
Los problemas de amígdalas y adenoides son motivo frecuente de consulta en Otorrinolaringología. La mayoría de los casos se pueden manejar con tratamiento médico (antibióticos, descongestionantes, inhaladores nasales), pero en algunos casos los pacientes pueden beneficiarse de remover quirúrgicamente esas estructuras.
Las amígdalas y adenoides, pertenecen al sistema inmunológico y constituyen la primera barrera de defensa de la vía aérea contra microorganismos del medio ambiente, atrapándolos y fabricando anticuerpos contra ellos.
Las amígdalas se encuentran a ambos lados de la garganta, justo bajo el paladar, mientras que los adenoides se ubican en la región posterior a la nariz llamada rinofaringe.
Su rol inmunológico disminuye hacia la pubertad y es irrelevante en adultos.
Enfermedades asociadas
Amigdalitis: Son infecciones provocadas por virus y bacterias. Sus síntomas son dolor de garganta, decaimiento, dolor muscular, fiebre alta y secreción purulenta (exudado) en la garganta. Las amigdalitis virales son autolimitadas y las molestias se pueden manejar con analgésicos (paracetamol, antiinflamatorios), mientras que las amigdalitis bacterianas deben ser tratadas con antibióticos. Pueden complicarse y avanzar a espacios profundos del cuello, como el absceso periamigdalino: si esto sucede, deben tratarse con antibióticos endovenosos, puncionarse o eventualmente drenarse en pabellón.
Hipertrofia amigdalina: El crecimiento exagerado de las amígdalas puede generar una obstrucción de la vía aérea alta, generando respiración bucal, ronquidos, mal dormir e incluso apnea del sueño, especialmente en niños pre-escolares de entre 2 y 5 años.
El crecimiento y la inflamación crónica de los adenoides suele causar en niños pequeños inflamación de los oídos y de la nariz, produciendo congestión nasal, secreción nasal crónica, respiración bucal, molestias de oídos y mayor tendencia a sufrir infecciones recurrentes, principalmente otitis media aguda y rinosinusitis aguda.
En adultos, las amígdalas pueden desarrollar criptas que retienen restos de alimentos, los que son colonizados por bacterias que generan mal olor: son los llamados tonsilolitos. Su manejo inicial consiste en realizar enjuagues después de cada comida.
¿En qué casos se indica una cirugía de amígdalas y adenoides?
- Infecciones amigdalinas recurrentes: En general se recomienda una amigdalectomía cuando el paciente ha sufrido 7 episodios en un año, 5 episodios al año por 2 años o bien 3 episodios al año por 3 años.
- Abscesos periamigdalinos recurrentes: Se indica la extirpación de amígdalas si el paciente ha presentado 2 o más episodios.
- Trastorno respiratorio del sueño: En pacientes con hipertrofia amigdalina y que presentan un ronquido intenso asociado a mal dormir y despertares nocturnos, con o sin pausas respiratorias, la amigdalectomía está indicada.
- Tonsilolitos recurrentes que no se logran controlar con enjuagues, se resuelven con la amigdalectomía
- Respiración bucal crónica: En niños respiradores bucales y roncadores, portadores de una hipertrofia de adenoides, la adenoidectomía suele ser de gran ayuda.
- Rinosinusitis u otitis media aguda recurrentes en niños pequeños: La adenoidectomía en estos casos elimina un foco infeccioso crónico ubicado en las cercanías de la trompa de Eustaquio y cavidades perinasales, mejorando la evolución de estos pacientes.
- Enfermedades menos habituales: cáncer de amígdalas, sangrado amigdalino
Las cirugías de amígdalas y adenoides están entre las más frecuentes realizadas en niños a nivel mundial. En general la recuperación es rápida, con molestias leves y una importante mejoría en la calidad de vida de los pacientes al resolver la obstrucción respiratoria y/o las infecciones recurrentes asociadas.
Preparación para la cirugía
Se solicitarán exámenes pre-operatorios, que como mínimo incluyen un hemograma y pruebas de coagulación.
Se debe evitar tomar antiinflamatorios (ibuprofeno, diclofenaco, Aspirina) durante los 10 días que anteceden al procedimiento. El resto de los medicamentos habituales deben mantenerse hasta el día previo a la intervención.
La cirugía se hace en pabellón, bajo anestesia general. Se requieren 8 horas de ayuno.
Las adenoides y amígdalas se pueden extirpar con instrumental frío (bisturí, tijeras, curetas), electrobisturí o con una sonda de radiofrecuencia.
En niños mayores de 3 años, la adenoamigdalectomía puede hacerse en forma ambulatoria, siendo el paciente dado de alta en la tarde del mismo día de la intervención.
Manejo post-operatorio
El paciente suele presentar las siguientes molestias: dolor de garganta, dolor de oídos, dificultad para tragar, mal aliento, hinchazón de la lengua y aumento transitorio de los ronquidos. Además, está dentro de lo normal presentar un poco de fiebre (bajo 38ºC), náuseas y terrores nocturnos durante los primeros días del post-operatorio.
Las principales indicaciones post-operatorias son:
- Reposo relativo en casa por 7-10 días. Luego, debe mantenerse un reposo deportivo por 2 semanas más.
- Medicamentos analgésicos: Paracetamol en forma horaria durante los primeros 7-10 días tras la cirugía. En caso de dolor más intenso, se pueden agregar antiinflamatorios como el ibuprofeno o el diclofenaco.
- Tomar abundantes líquidos, para prevenir una deshidratación
- Dieta licuada durante los primeros 5 días: lácteos (leche, yogurt, flan, helados), jalea, compota de frutas, consomé, sopas o colados. Luego, dieta blanda por los siguientes 5 días: puré, arroz, carnes blandas con carne de vacuno molida, pastas, huevos, quesillo, fruta cocida, pan de molde y queques. Evitar alimentos ácidos, condimentados, calientes y muy duros o crocantes, los que podrían provocar dolor o sangrado.
- Seguimiento: Habitualmente el paciente será citado a controles en la consulta a la semana y a las tres semanas después de la cirugía, siendo dado de alta temporalmente en esa última visita. Es conveniente tener un control se seguimiento a los 6-12 meses de la cirugía, para confirmar que no han reaparecido problemas respiratorios o infecciosos.
¿Cuándo consultar anticipadamente a su médico?
En caso de un sangrado activo por boca o nariz, debe acudirse al Servicio de Urgencia para evaluar si se requerirá una cirugía para controlar la hemorragia: esto ocurre en menos del 3% de los casos.
Es importante contactar a su médico si el paciente presenta dolor intenso que no se controla con los analgésicos, fiebre alta o persistente, decaimiento significativo o signos de deshidratación.