PROBLEMAS DEL TABIQUE NASAL Y LOS CORNETES

Tabique Nasal
El tabique nasal es un muro vertical que separa la cavidad nasal en dos fosas, que avanzan en paralelo hasta la garganta. Se ubica en la línea media, de modo que, en condiciones normales, las fosas nasales son bastante simétricas. Su estructura central está compuesta de cartílago (hacia anterior) y de hueso (hacia posterior). Ambas caras del tabique están cubiertas por la mucosa nasal. El tabique nasal puede desviarse y obstruir una o ambas fosas nasales, siendo una de las más frecuentes causas de problemas con la respiración nasal. La desviación del tabique nasal puede ser secundario a un traumatismo, pero en muchos casos ocurre espontáneamente con el crecimiento de la cara durante la pubertad y adolescencia. Otros problemas que pueden presentarse en el tabique nasal son sangrados recurrentes o perforaciones del mismo, las que pueden ser secundarias a cirugías nasales, cauterizaciones o inhalación de sustancias.


Cornetes nasales
Los cornetes nasales son estructuras alargadas que recorren cada fosa nasal, desde anterior hacia posterior. Tienen un centro de hueso y están cubiertos de un tejido blando cavernoso (como esponja), con una gran circulación sanguínea. Hay tres cornetes en cada fosa nasal: inferior, medio y superior, siendo los de mayor tamaño los cornetes inferiores. Los cornetes y la mucosa que los cubren entibian y humedecen el aire que inspiramos, para dejarlo en las mejores condiciones antes de alcanzar la vía aérea baja (bronquios y pulmones). Los cornetes inferiores hipertróficos (de gran tamaño) producen obstrucción nasal. Esta condición puede deberse a una inflamación, como ocurre en la rinitis alérgica. En este caso, un adecuado tratamiento con medicamentos puede reducirlos de tamaño y mejorar la respiración nasal. Cuando los cornetes son estructuralmente grandes, con un hueso prominente, puede ser necesario remodelarlos quirúrgicamente.

 

Cirugía de tabique nasal y cornetes
En los pacientes que sufren una obstrucción nasal crónica que no se alivia con medicamentos antialérgicos, el tratamiento quirúrgico puede ser la solución. En este escenario, se debe verificar que el paciente sea portador de una desviación significativa del tabique nasal y/o un crecimiento exagerado de los cornetes nasales inferiores, mediante el examen físico y a través de exámenes complementarios: TAC (tomografía o scanner) de cavidades perinasales y rinomanometría (examen que mide el flujo de aire por cada fosa nasal).

 

La cirugía del tabique nasal (septoplastía) se realiza bajo anestesia general, con una duración aproximada de 2 horas. Operando exclusivamente a través de las fosas nasales y con el uso de endoscopios nasales (no hay incisiones externas), se expone la estructura central del tabique nasal (cartílago y hueso), realineándola y eliminando las áreas desviadas. En la mayoría de los casos, en forma complementaria se remodelan los cornetes nasales inferiores (turbinoplastía), ya sea a través de aplicación submucosa de radiofrecuencia (energía calórica) o bien removiendo parte de su hueso y del tejido blando de recubrimiento. Es posible hacer una turbinoplastía como procedimiento aislado, cuando el tabique nasal no presenta desviaciones. 

 

Se habla de una rinoseptoplastía cuando, junto a una cirugía funcional del tabique nasal, se realizan cambios en el aspecto de la nariz. Esto puede tener una finalidad reconstructiva o puramente estética. El agregar una rinoplastia a la cirugía funcional nasal suele alargar el tiempo quirúrgico en al menos una hora. Existen dos tipos principales de rinoplastia: 

  • Rinoplastia cerrada: Se hace todo el abordaje a través de las fosas nasales, sin incisiones visibles.
  • Rinoplastia abierta: Se realiza una incisión externa en la columela (puente de piel que separa la entrada de ambas fosas nasales), lo que permite exponer toda la estructura nasal, en especial los cartílagos de la punta.

 

La septoplastía y turbinoplastía es una cirugía altamente efectiva en aliviar la obstrucción nasal crónica, resolviendo el problema en el 90% de los casos. Produce muy poco dolor post-operatorio y tiene una baja tasa de complicaciones, siendo la hemorragia post-operatoria la más frecuente (3-5% de los casos). Desde hace varios años ya no se utilizan tapones nasales, sino unos tubos blandos de silicona (tubos Doyle®) que le permiten al paciente respirar a través de la nariz, incluso estando recién operado.

Cuidados post-operatorios de la cirugía nasal

Si bien pueden haber algunas diferencias, en general los cuidados post-operatorios de las diferentes cirugías de nariz (septoplastía, rinoplastía, cirugía de cornetes, cirugía endoscópica sinusal) son bastante similares.

Estas intervenciones pueden hacerse en forma ambulatoria o, a lo sumo, con una noche de hospitalización.

Reposo: A partir del alta, el paciente debe mantenerse en reposo relativo en su casa por una semana (hasta el primer control). No es necesario que permanezca en cama: puede estar vestido, desplazarse dentro de la casa, pero no realizar esfuerzos. Tratar de limitar su actividad a la lectura/estudio, ver televisión y trabajar en el computador. Después del primer control tendrá mayor libertad de movimiento, salir de casa, manejar, volver a un trabajo de oficina o a la universidad/colegio. La actividad física recién se puede retomar en forma gradual recién a partir de la 3ª-4ª semana del post-operatorio. 

Dieta: En general se puede retomar una dieta normal, pero se sugiere privilegiar alimentos blandos, que sean fáciles de masticar y tragar, en caso de que el paciente presente congestión nasal significativa o malestar en los incisivos superiores. Se recomienda mantener una buena hidratación y consumir muchos alimentos con fibra (frutas, verduras), para prevenir la constipación.

Aseo personal: El paciente puede lavarse los dientes con normalidad. Para la ducha, se recomienda usar agua tibia (el calor ambiental aumenta el riesgo de sangrado nasal). Si se ha colocado una férula nasal (en el caso de una rinoplastía), debe evitarse mojar la cara.

Medicamentos: Como analgésicos, en general basta con la combinación de algún antiinflamatorio (p.ej. ketoprofeno, celecoxib) y paracetamol. Habitualmente indico ácido tranexámico, un medicamento pro-coagulante que reduce el riesgo de hemorragias post-operatorias. No se dejan antibióticos de rutina.

Limpieza nasal: Para mantener los tubos nasales (Doyle®) lo más permeables posible, y para facilitar su retiro a la semana, éstos deben limpiarse regularmente. 

  • Lavado interno de cada tubo con spray de solución salina (Stérimar®, Fisiomar®), 4 veces al día
  • Limpieza en su extremo anterior (vestíbulos nasales) con agua oxigenada y lubricación con ungüento antibiótico (Rinobanedif®, Nasomin®), 2 veces al día.

 

Control en la consulta aproximadamente una semana después de la cirugía.

¿Cuándo acudir al Servicio de Urgencia?
En caso de presentar un sangrado nasal activo, persistente y abundante, que no se detenga en 10-15 minutos.