Reflujo gastro-esofágico (RGE) y su impacto en Otorrinolaringología

En muchos pacientes, el contenido ácido del estómago puede refluir (devolverse) hacia el esófago e incluso a la garganta. Esto puede ocurrir en forma esporádica, generando molestias ocasionales. Pero si el reflujo se produce en forma frecuente, puede provocar una irritación de las paredes del esófago, de la garganta y de la laringe. Entre los síntomas más habituales del RGE están: 

  • Ardor en la zona alta del abdomen (epigastrio)
  • Acidez que sube por el pecho
  • Dolor torácico (detrás del esternón)
  • Regurgitación de alimentos hacia la boca
  • Sensación de tener un nudo o cuerpo extraño en la garganta
  • Tos crónica
  • Disfonía (ronquera)
  • Ahogos nocturnos
  • Sensación de oídos tapados

 

El reflujo de ácido puede provocar inflamación y molestias persistentes de garganta, a pesar de no provocar síntomas clásicos como acidez. A esta condición se la ha llamado reflujo faringo-laríngeo.

 

Diagnóstico

El diagnóstico de problemas faríngeos secundarios al RGE es clínico, y debe sospecharse ante molestias crónicas o recurrentes de garganta con un examen físico normal. En muchos casos puede hacerse una prueba terapéutica, dejando indicaciones dietéticas y medicamentos y observar la respuesta a la terapia. Pero en la mayoría de los casos se realiza un examen endoscópico de la nariz y garganta (nasofibroscopía o nasofaringolaringoscopía) que permite encontrar signos de inflamación sugerentes del efecto del RGE en la faringe y laringe, además de excluir otras causas que puedan estar generando las molestias del paciente.

 

Tratamiento 

En muchos casos puede ser necesario utilizar durante algún tiempo medicamentos que bloqueen la acidez del estómago: omeprazol, lansoprazol y esomeprazol. Otros medicamentos pueden actuar en forma complementaria, como aquellos que mejoran la motilidad del tubodigestivo (procinéticos). Junto con ello, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones y cambio de estilo de vida para controlar el RGE:

  • Mantener un peso adecuado y saludable
  • No fumar
  • Cenar temprano y liviano
  • Nunca acostarse antes de que pasen 2 horas después de la cena (como mínimo)
  • Evitar alimentos y líquidos que aumentan el reflujo: alimentos con alto contenido graso, frituras, condimentos, cebolla, ajo, salsa de tomate, alcohol, bebidas gaseosas, bebidas con cafeína, menta, chocolate.

 

En algunos casos puede ser necesario elevar la cabecera de la cama. Lo ideal es colocar bloques de madera o cemento de 15-20 cm. bajo las patas de la cabecera. No sirve dormir con almohadas adicionales.