Sangrado de nariz o epistaxis

La hemorragia nasal (técnicamente llamada epistaxis) es un problema frecuente, que genera incomodidad e incluso preocupación, pero en la mayoría de los casos no reviste mayor gravedad.

Habitualmente el sangrado se produce por ruptura de pequeñas venas que están en una o ambas caras del tabique nasal. Estos vasos se pueden lesionar y sangrar por diferentes causas:

  • Traumatismos: Golpes en la nariz, hurgar las fosas nasales con los dedos, sonarse muy fuerte
  • Inflamación: Infecciones respiratorias (resfríos, sinusitis), alergia
  • Baja humedad ambiental: Reseca la mucosa nasal, generando costras y heridas en ella. 
  • Uso de medicamentos: Ya sea por irritación local (inhaladores nasales) o por un efecto anticoagulante (Aspirina).

Hay factores anatómicos locales, como las desviaciones de tabique nasal, que pueden aumentar el riesgo de presentar epistaxis.

Causas mucho menos frecuentes son: cuerpos extraños en la nariz, trastornos de la coagulación, enfermedades autoinmunes, infecciones crónicas/atípicas y tumores nasales.

 

Tratamiento
Los sangrados nasales suelen parar espontáneamente y en general no requieren atención médica. El manejo inicial es comprimir la punta nasal entre los dedos índice y pulgar, por al menos 5 minutos. Durante este período, el paciente debe permanecer sentado o de pie (no acostado) y con la cabeza en posición neutra o con el mentón descendido (nunca mirando hacia arriba). Si el sangrado persiste, se puede aplicar un tapón de algodón y dejarlo por unos 15-20 minutos. Este tapón puede ser aún más eficiente si el algodón se humedece con agua oxigenada o con oximetazolina (descongestionante nasal tópico, marcas Iliadín®, Oxilin®).

 

¿Cuándo consultar?
Si el sangrado nasal es de cuantía importante, persistente o recurrente, es aconsejable consultar con un médico otorrinolaringólogo. En la mayoría de los casos, una cauterización nasal realizada en la consulta, bajo anestesia local y con nitrato de plata, resuelve el problema. En casos más rebeldes, pueden ser necesarias otras estrategias de manejo:

  • Taponamiento nasal 
  • Electrocauterización nasal realizada en sala de procedimientos o en pabellón
  • Embolización vascular (excepcional, sólo en sangrados nasales masivos)